Convertimos un basural en una hectárea de huerta comunitaria, sin venenos y no para la venta. Un espacio autogestivo, asambleario e independiente donde el alimento y la tierra son derechos, no mercancías.
Hace más de veinte años, un grupo de vecinas y vecinos nos juntamos a pensar el mundo donde nos gustaría vivir. Partimos de una certeza: el sistema solo propone muerte, contaminación y hambre para las mayorías. Ante eso, decidimos construir un espacio que no reprodujera lo que rechazábamos.
Así nació la Biblioteca Popular Tupac Amaru: rebelde, autogestiva, asamblearia e independiente. Con los años dimos un paso más hacia la autonomía y nos hicimos cargo de una hectárea de campo. Convertimos un basural cubierto de pasto en una huerta comunitaria, cuya producción se reparte equitativamente entre quienes la trabajan.
En ese mismo espacio levantamos un depósito de herramientas que también es punto de encuentro para asambleas, talleres y actividades. Dos décadas después seguimos demostrando que es posible y necesario construir espacios alternativos.
Nuestra biblioteca nació en 2001 con las asambleas populares, el grito "que se vayan todos" y la urgencia de cambiar el país. Fue el inicio de un espacio rebelde donde las ideas, las calles y los libros se unieron para construir una referencia barrial autogestiva y autónoma.
Tomamos una hectárea abandonada y la limpiamos a pulmón. Primeras cosechas sin agrotóxicos, repartidas entre todas las familias.
Llevamos semillas, alimento y manos a comunidades del norte y a barrios inundados. La huerta como red, no como isla.
No manejamos sueldos ni intermediarios. Lo que aportás va directo a materiales, herramientas y a sostener el espacio. Estos son los tres frentes abiertos hoy:
Techo, aberturas y piso para el SUM levantado con materiales recuperados. Es donde hacemos talleres, asambleas y encuentros.
Reponer lo que se rompe y ampliar los canteros para la próxima temporada. Todo agroecológico, sin venenos.
Estantería, libros y luz para que el espacio siga abierto y gratuito para todo el barrio, todo el año.
Un aporte único o mensual, por transferencia directa o Cafecito. Cada monto suma.
Vení a las jornadas de huerta, sumate a un taller o a la próxima asamblea abierta.
Compartí el proyecto, doná herramientas o materiales, tendé puentes con otros espacios.
¿Te copás? Escribinos por WhatsApp y coordinamos: vení a una jornada, sumate a un taller o preguntanos lo que quieras.
Escribinos por WhatsAppSomos un espacio asambleario: cada gasto se decide y se comunica de forma abierta. Publicamos periódicamente en qué se usó cada aporte. Sin sueldos, sin intermediarios, sin fines de lucro.
Tu aporte hace que la huerta siga creciendo, que la biblioteca siga abierta y que el barrio siga teniendo un lugar propio. Bancá lo que creés.